Demóquira sigue trabajando por hacer realidad el proyecto Representación Visible.
Desde mediados del año pasado Demóquira ha desplegado una gran gestión con el fin de hacer realidad el proyecto Representación Visible que busca implementar una cultura de transparencia en la labor del Concejo Municipal de Bucaramanga. Primero, entró en contacto con prestigiosas organizaciones que han dedicado sus esfuerzos en la promoción y desarrollo del control ciudadano. En este sentido, Demóquira estuvo en Cali conociendo el proyecto Cali-Visible, y en Bogotá reunido con Congreso Visible y Transparencia por Colombia. Asimismo se llevó acabo un estudio de los diferentes Concejos Visibles del país. Luego, se procedió a redactar el proyecto Representación Visible, que al comienzo se denominó Concejo Visible – Bucaramanga, pero con el ánimo en un futuro de ampliar su actividad de seguimiento a los concejos municipales del Área Metropolitana y a la administración local adoptó su nombre actual. Así, con proyecto en mano se buscó el apoyo de diferentes instituciones. De esta manera, se recibió un significativo y motivante respaldo, en especial, por parte de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, la ANDI, Grandes Marcas, Transparencia por Colombia, Vanguardia Liberal, la UIS, y la universidad Manuela Beltrán. Luego se decidió realizar un evento de promoción y socialización del proyecto en la Cámara de Comercio. Allí, ante un selecto grupo de asistentes y junto al acompañamiento de la directora nacional de Transparencia por Colombia y la directora de Concejo Cómo vamos? (Bogotá), se dio a conocer en que consiste Representación Visible. Hoy, a pesar que no se ha materializado ningún aporte financiero que garantizaría la sostenibilidad y éxito del proyecto, Demóquira sigue trabajando con este propósito, dándose a conocer y creyendo que tarde o temprano este grupo de jóvenes lograrán obtener el apoyo necesario para seguir adelante.
Agradecimientos a:
Donaciones:
Banco Banitsmo
No 021-051145787-000
Titular: Demóquira
4 mitos de las transferencias Por Juan Pablo Remolina 15/06/2007
En cuestiones técnicas, donde no debería haber dudas, aparentemente los argumentos de los defensores de la reforma a las transferencias se contraponen a los de la oposición. Esto ha generado confusión en la opinión pública y que se adopten posiciones con base en mitos o lugares comunes.
El primero, es creer que se propone una disminución real de las participaciones correspondientes a las entidades territoriales, pues el monto aumentará cada año la inflación más unos puntos adicionales. Sin embargo, sí habrá una disminución de las transferencias en relación a los ingresos corrientes de la Nación y al PIB, y presentarán un menor crecimiento en comparación al monto a transferir si no se aprobara la reforma. De ahí, el segundo mito, es pensar que se van a disminuir los recursos para la educación y la salud. Pues las transferencias aumentarán respecto al sistema vigente y a su vez, el gobierno nacional ha garantizado mayores recursos del presupuesto general de la nación para tales rubros. Tercero, afirmar que las transferencias son la causante del déficit central es un error. La principal razón se atribuye a que el gobierno nacional ha seguido asumiendo competencias que se le han otorgado a los entes territoriales. Y cuarto, tampoco es cierto que si se adopta la fórmula anterior se generará una “catástrofe” económica per se. Lo mismo se decía respecto al referendo. Tal situación sucedería siempre y cuando no se reconozca la nueva asignación del gasto, por lo tanto, la decisión de adoptar una fórmula o la otra, es una cuestión ideológica y en ningún momento una necesidad macroeconómica.
Dicho lo anterior, el punto es quién capitalizará los beneficios políticos de la nueva distribución en la ejecución del gasto. Bajo esta óptica, el objetivo de la reforma no es más que la consolidación del modelo de Estado Comunitario, fortaleciendo la figura del presidente al ampliar los recursos a su disposición en detrimento de los recursos administrados por alcaldes y gobernadores. Una alternativa óptima sería, por un lado, cumplir uno de los principios fundamentales en cualquier proceso de descentralización que consiste en no descentralizar responsabilidades sin la previa asignación de los recursos fiscales suficientes para atenderlas, lo que conlleva, evidentemente, a que el gobierno nacional deja de asumir las funciones a cargo de las entidades territoriales. Y por otro lado, el control institucional del gasto debería estar centralizado.
*El contenido de esta columna solo compromete a su autor.
Entre lo privado y lo público Por Diego Silva
21/06/2007
En algún momento, probablemente del siglo XX, el Estado se convirtió en tercera persona y se nos olvidó que era una construcción de todos. Ese cambio en la percepción ha llevado a las más profundas transformaciones del mismo y a los más duros debates. Es así como estamos frente a un Estado que pocos logran entenderlo y del cual no se percibe su función dentro del contexto actual. Para dar luces sobre el problema es necesario hacer una reflexión sobre lo ‘privado’ y lo ‘público’. La esfera privada se presenta en la medida en que a los individuos emprenden acciones donde no les interesa más que su bienestar personal, en la mayoría de los casos representada en la acumulación riqueza. Por otro lado, lo público no es más que la acción colectiva encaminada a obtener resultados ya no individuales sino para toda la sociedad o comunidad, que no deben representar ganancias privadas para los actores públicos Ortega y Gasset diría, que “el principio estatal es el movimiento que lleva a aniquilar las formas sociales de convivencia interna, sustituyéndolas por una forma social adecuada a la nueva convivencia externa”. En Colombia parece ser que esas dos nociones se han mezclado, conviven sin claridad alguna y se convierten en la principal razón de la debilidad estatal. Aquí la participación en cualquier tipo de proceso político no tiene como fin último la transformación de los rumbos de la sociedad sino el usufructo de los privilegios públicos por aquellos que detentan el poder. Es así como el Estado se encuentra arrinconado, por un lado ante el discurso que lo sostiene como el garante de la estabilidad colectiva, pero al mismo tiempo administrado por individuos que solo buscan obtener beneficio privado de ese cuerpo socialmente construido, que se encuentra entre lo público y lo privado, esperando quizás a que algunos decidan empezar a tratarlo como el representante del bienestar social o simplemente dejando pasar el tiempo mientras lo terminan de descuartizar convirtiendo en obsoleta su función.
La Publicidad Política Camilo Villamizar Hernández 28/05/2007
Se entiende por publicidad política todos aquellos artículos de mercadeo que sirven para publicitar una candidatura.
Sin embargo el Consejo Nacional Electoral en una absurda interpretación definió que solo sería considerada como tal la que lleve el nombre y el cargo del candidato. Con lo que cuesta que el Congreso expida una buena ley para que quienes deben ser los peritos en tal materia terminen saboteando las normas.
Es así como en Bucaramanga y todo Santander abundan las vallas publicitarias, calcomanías cubren en su totalidad los panorámicos traseros de los automóviles, diferentes avisos cubren postes y muros, además de volantes y otros elementos de la mercadotecnia política.
Sin hablar del Estadio Alfonso López al que llegaban vehículos con hordas de diferentes campañas, uniformados, repartiendo almanaques, viseras, cilindros inflables y hasta un parapentista motorizado sobrevolaba la zona.
La publicidad política descontrolada ha servido hasta para que una candidata anónima aproveche la publicidad o las ‘aes’ de otro aspirante ¿o será un movimiento anarquista-feminista bumangués?
Y salvo una que otra llave de papel, un calendario y algunas camisas, la gran mayoría de la propaganda política no se puede denunciar porque hecha la regla hecha la trampa...
El objetivo de esa minúscula norma era limitar los gastos de las campañas, hacer más equitativa la competencia electoral y evitar precisamente las fortunas que ya se han gastado en nuestro departamento. Por eso no es absurdo el tope de $1.236 millones para la Gobernación y de $577 para nuestra Alcaldía, por más que no concuerden con las realidades del pasado y los estimativos del presente.
La propaganda política solo es uno de esos grandes gastos, a los que hay que añadirle hasta uno que otro antojito como salir a mercar en helicóptero.
Pero, ¿para qué gastar tal dinero en campaña si legalmente no puede recuperarse en el ejercicio del mandato? Nadie invierte mal el dinero por el simple altruismo de gobernar y muchos menos lo invierte para perder plata: una campaña multimillonaria es una campaña sospechosa.
Demóquira y el Gran Santander Martha Elena Pinto de Hart
Justamente hoy hace 150 años, la Ley creó el Estado de Santander, siendo Presidente Mariano Ospina. Las provincias de Pamplona y Socorro conformaron este nuevo estado federal. Desde entonces, son muchos los aportes que en distintas disciplinas han hecho a la Nación los hijos de Santander. Con ocasión de esta celebración, hemos visto escritos valiosos y refrescantes que nos deleitan con la historia de nuestra región. La Academia de Historia de Santander ha otorgado máxima importancia a la efemérides y ha programado magníficos eventos para el disfrute de los santandereanos, que somos muchos más que los que nacimos aquí porque como nos recordara el historiador Fabio Torres Barrera, el origen del refrán popular distintivo de nuestra hospitalidad, ¨Quien pisa tierra de Santander, es Santanderano¨, está en la declaración de la primera Asamblea Constituyente que reza: ¨El Estado de Santander se compone de todo hombre que pise su territorio¨. Por ello, justo es reconocer y agradecer en esta fecha los enormes aportes que han hecho a nuestro departamento los santandereanos por adopción. Me ha llamado especialmente la atención el buen trabajo realizado por José Ricardo Puyana, Santiago Gómez, Alfonso Amaya y Camilo Villamizar, jóvenes vinculados a Demóquira, el Observatorio de Políticas Públicas de Santander. En palabras de uno de ellos, el documento Causas y Efectos de la Separación del Gran Santander, tiene como principal valor agregado el aporte que hace a la comprensión de la relación histórica entre Santander y Norte de Santander, en un momento en que el ordenamiento territorial sigue en el centro del debate¨... y las bancadas de ambos departamentos en el Congreso de la República intentan unirse para conformar un bloque con fuerza política para aumentar la inversión en la región. La obra hace énfasis en los factores políticos y económicos como determinantes de la separación, en momentos en que Cúcuta era una ciudad con muchos más ingresos que Bucaramanga. Hoy, el escenario podría repetirse como consecuencia de la enorme afl uencia de prósperos ciudadanos venezolanos a las zonas de frontera. Lo oportuno, más que envidiar la gran oportunidad que tiene nuestro departamento hermano,
sería orientar nuestros esfuerzos para fortalecernos como una sola región que compita con otras regiones del país por atraer la inversión. Qué buen momento para hacer realidad una vía para la competitividad que nos una con Cúcuta y Venezuela! Reconforta que personas tan jóvenes se interesen por temas como la historia y la ciencia política. Podríamos estar frente a una nueva generación de jóvenes cultos, pensantes, con visión humanista e interesados en los grandes temas de la región, que traerá renovadas energías a nuestra clase dirigente política, académica y empresarial.
El Departamento de Santander cumple 150 años: ¿Momento de celebración o de reflexión? Por Juan Pablo Remolina 04/10/06
Desde hace unos años los departamentos han estado de fiesta, celebrando el centenario de su existencia como ha sido el caso del Huila, Caldas y Atlántico en el 2005. En el 2007 es el turno para el departamento de Santander de conmemorar sus 150 años. Pero más que ser un momento de regocijo y de coloridos desfiles, para nuestro departamento es un momento de reflexión. Recordemos que a comienzos del siglo XX, se dio la separación del “glorioso” departamento de Santander en lo que hoy conocemos como los departamentos de Santander y Norte de Santander. En este sentido, antes de pensar en sacar bombos y platillos es conveniente hacer un análisis retrospectivo para proyectarnos al futuro. Por esta razón y con el fin de tener más claridad sobre lo sucedido, la historiadora Clara Blanco de Galvis contrató a DEMOQUIRA para realizar un estudio histórico que analice las causas y efectos de la separación.De este modo, los investigadores Santiago Gómez, Camilo Villamizar y Alfonso Amaya en coordinación de José Ricardo Puyana presentan a los interesados el primer estudio de DEMOQUIRA denominado “Causas y efectos de la separación del Gran Santander”.